Imaginen … Vis a tergo. CV.

– Miente, …, miente mucho.

 Lo enunció quien con Julian Mathews hubiera trabajado, hasta entonces, unos veinte años.

– Nos dejas. Bueno, seguiré tus pasos en dos años … Julie habrá terminado su último curso para entonces.

 Julian lo declararía ante mí. No supo evitar, antes, sonreír. 

 Cumplido el tiempo de la graduación de la hija, el profesor no abandonaría el centro educativo privado. Una de las imágenes recientemente exhibidas le muestran en pie sobre un peldaño. Vasto, notable, pintado. 

 Disiento, no obstante, de la afirmación de aquel profesor primero: Julian Mathews nunca ha mentido.

Imaginen … el pulso del orden. CIV.


Imaginen un centro educativo, privado, que agrupara a un número de estudiantes no inferior a la cifra de dos mil quinientos. Imaginen ahora que en sus instalaciones, erigidas cara al sol de la Excelencia, apenas se contara un aula con acceso adaptado a personas con diversidad funcional. 

 La Excelencia tiene sus filtros. Éste es otro. 

 Díganlo, no teman: es una depuración. Es ésta su libertad. El rechazo a una niña que precisa de una silla de ruedas para desplazarse es constitutivo. Pero es peor: al menos dos mil quinientas familias creen que una niña que precisa de una silla de ruedas para desplazarse ha de ser purgada. Porque es constitutivo. Cada factura mensual es una cuota de fidelidad para la conservación de la fuente de aquella libertad.

 Imaginen …

Robert Graves ( 1895 -1985 ) – Symptoms Of Love.

Symptoms Of Love

Love is universal migraine,
A bright stain on the vision
Blotting out reason.

Symptoms of true love
Are leanness, jealousy,
Laggard dawns;

Are omens and nightmares –
Listening for a knock,
Waiting for a sign:

For a touch of her fingers
In a darkened room,
For a searching look.

Take courage, lover!
Could you endure such pain
At any hand but hers?

—-

This poem belongs to the public domain.

Imaginen … Brevedad del fascista. CIII.

Fueron sus palabras:

– Si no pones precio a tus libros, si no los compran, no sabes quién te lee.

 Sorprendida mi percepción en presente, la etiqueta refiere que fue 2008 el año de la grabación. El fascista querría significar cuántos te leen. Nítida su poética: razón de la aprobación y la satisfacción en sociedad, a la ganancia vinculadas. La escritura, así, necesariamente conmovida en tal dialéctica. Es el éxito o no, amigo. Es tu dicha, amiga, lo que está en juego en esta partida de validación con quienes consideres miembros de tu comunidad.

 El fascista ha sido llamado Jefe del Departamento de Lengua. Es él quien promueve los concursos literarios en el centro educativo privado. De nuevo la poética: la aprobación y la recompensa. Honra, sólo, – acaso, pronto, vanidad – en la sanción.

 El fascista se rodea de niños, de niñas, y en sus espectros de gloria se educan. Es el mercado, amigo.

Joachim Schwabing – El sabor de la piedad.

El sabor de la piedad.

El miedo mudó en alivio cuando el torturador descubrió al vampiro asomando el rostro entre las colgaduras. En su lecho de muerte había convocado a la criatura y ésta había acudido. La inmortalidad había acudido. 

 El vampiro habló o enumeró o describió los horrores cuyo ser ejecutador yacía allí agonizante. El alivio mudó en terror cuando comprendió que el vampiro no le evitaría la tierra y los insectos.

 – Ni lo has intentado. Qué podrías ofrecerme.

 El brazo levantado, la mano contraída. 

——
© Protegido.

Imaginen … Quehacer de vileza. CII.

Permitís, padres y madres, que las fotografías de vuestras hijas se muestren en la portada de la publicación. Permitís que una empresa o colegio privado se publicite en los resultados de las competiciones participadas por ellas. En los trofeos.

Permitís que, para la empresa o colegio privado, vuestros hijos sean el trofeo.

Qué esperar, sin embargo, de quienes han expuesto a su progenie a la vileza del enfrentamiento y la Excelencia.

Kakoû kórakos kakòn ōón.