Lord Byron ( 1788 – 1824 ): In the Valley of the Waters.

In the Valley of the Waters.


In the valley of the waters we wept o’er the day

When the host of the stranger made Salem his prey,

And our heads on our bosoms all droopingly lay,

And our hearts were so full of the land far away.


The song they demanded in vain—it lay still

In our souls as the wind that died on the hill;

They called for the harp—but our blood they shall spill

Ere our right hand shall teach them one tone of our skill.


All stringlessly hung on the willow’s sad tree,

As dead as her dead leaf those mute harps must be;

Our hands may be fetter’d—our tears still are free,

For our God and our glory—and, Sion!—Oh, thee.

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This poem belongs to the Public Domain.

George C. de Lantenac – Contra la Excelencia. Imaginen … LXXXI.

Contra la Excelencia.

Una empresa sólo puede ofrecer Educación como producto de mercado. Y en el mercado, todo producto ha de presentarse como no menos que Excelente. La empresa ha de obtener beneficios – es, por ello, empresa -. 

 La Excelencia Educativa es una oferta privada; sus valores, estrictamente singulares: valor, precio, coste. Es, sin embargo, la excelencia educativa ofrecer educación a quienes no pueden acceder a las ofertas de mercado que han de perpetuar las clases sociales en nombre de la Excelencia de valor. 

 Recuerde: si usted no puede acceder a la oferta, usted no es Excelente. Su medida, la de usted, es la de un producto de mercado. También si usted puede acceder. En ambos casos, son ustedes la clasificación – el juicio – desde un despacho.

 Rechácenla.

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 La reproducción del texto de George C. de Lantenac se realiza con el expreso consentimiento del traductor de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, Albert Sans. El título dado a este texto traducido es, al tratarse de un fragmento, una propuesta del propio Albert Sans.

Imaginen … Sin personificación no hay miedo. LXXX.

Más de una década ha que permanece, no adverso al retiro, mas sí a sus semas connotadores. 

 Afirmaría que sólo dos motivaciones acuerdan la continuidad de vuestro dador de recta: la deteriorada confianza que alguna vez se ha dicho tener en vuestras capacidades no docentes y la descreencia primera en el proyecto, pues ha imaginado que su ausencia retirará, agente, la pantalla y en los haces de luz sin destino de la linterna mágica se mostrará que es sólo un mecanismo y, su ruido, lo latente.

 Bueno, también teme al tiempo. Al. Sin personificación no hay miedo. Pues imagina también un arquetipo de consecución y hacia él calcula dirigirse para equilibrar lo inevitable muerto. En la desesperación que espera se cierra su dialéctica.

 Afirmaría ahora que sólo hay una motivación, ido ya en la pérdida anticipada.

 Añadan otro círculo a su infierno.

Marisa Kohan – El maltrato psicológico, la violencia de género casi imposible de probar en los juzgados.

El artículo El maltrato psicológico, la violencia de género casi imposible de probar en los juzgados, de Marisa Kohan, comienza con estas tres palabras: No deja marcas. Fueron las palabras que mi compañera de trabajo usó en la narración de su historia de violencia en el hogar. Marisa Kohan escribe, también: corre el riesgo de ser tachada de loca. La palabra loca fue la que el maltratador usó para describir, en ámbitos varios, a quien ya no es su cónyuge.

Ya no creemos en las coincidencias. Imaginen

El artículo de Marisa Kohan en publico.es, marzo de 2021:

https://www.publico.es/sociedad/maltrato-psicologico-violencia-genero-imposible.html

Imaginen … la contingencia absoluta. LXXVIII.

En realidad, secuenciados los elementos plan de un crimen, ejecución de un crimen, investigación policial y justicia, la policía siempre aparece cuando ya se ha dado un cadáver. El viviente necesita, como verdad del diario quehacer, la seguridad de la justicia como verdad del diario quehacer. Parte del mecanismo, es la justicia una aspiración sólo. Y es la solidez de la aspiración aquella seguridad.

Si este mi cuerpo no ha aparecido, aún, sin pulso en una calle, es porque un plan no ha sido ejecutado. Mas puede serlo. Y entonces la policía aparecerá cuando sea puesta en aviso. Y la justicia habrá sido una aspiración que quien ha ejecutado el crimen ha secuenciado en primer lugar.

Imaginen

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Extraído de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, de George C. de Lantenac, en traducción de Albert Sans. Su reproducción en este blog se hace con el consentimiento expreso del traductor, cuyos derechos de autor están registrados.