Imaginen … Quehacer de vileza. CII.

Permitís, padres y madres, que las fotografías de vuestras hijas se muestren en la portada de la publicación. Permitís que una empresa o colegio privado se publicite en los resultados de las competiciones participadas por ellas. En los trofeos.

Permitís que, para la empresa o colegio privado, vuestros hijos sean el trofeo.

Qué esperar, sin embargo, de quienes han expuesto a su progenie a la vileza del enfrentamiento y la Excelencia.

Kakoû kórakos kakòn ōón.

Imaginen … el logro. XCVII.

En las imágenes, el propietario de la empresa aparece ante su clientela; también ante un escritorio y un micrófono. No lejos de él se observa a un profesor. Escolta, se diría. Los clientes y las clientas, en orden por separación, parecen escuchar el monólogo sobre moral que se les dirige – no imagino este contenido, pues ha sido declarado -. 

 Una disposición muestran las imágenes que declara la medida del logro del centro educativo privado: la aparente irregular distribución de docentes entre la clientela. 

Imaginen … la puerta dibujada en el muro. XCIV.

 Fueron convocados los miembros de la junta. Presente, sentí, apenas comenzada la reunión, una desorientación: varios empleados y el propietario de la empresa trataban acerca de una materia que yo era incapaz de identificar. Era toda mi pérdida de pie la impresión de que continuaban una conversación previa, cuyo contenido, claro, yo desconocía. El propietario puso pronto fin a la formalidad:

– Bien, de acuerdo, se hace si me convencéis.

 Tras escuchar estas palabras, uno de los empleados inclinó la cabeza y en su rostro creí descifrar una expresión única de impotencia y desamparo.

 Café mediante, narré este sucedido a mi amigo Albert Sans, quien dijo recordar una definición en El Diccionario del Diablo, de Ambroce Bierce, que acaso – declaraba – se ajustara a la referencia de uno de los hombres participantes en el imposible debate. 

 Albert me ha enviado esta su traducción de la entrada IDIOT y con su permiso la publico:

 Miembro de una extensa y poderosa tribu cuya influencia en los asuntos humanos siempre ha sido dominante y controladora. La actividad del Idiota no se limita a ningún campo de pensamiento o de acción, sino que “todo lo permea y regula”. Tiene la última palabra en todo; su decisión es inapelable. Él establece las modas y la opinión del gusto, dicta los límites de la expresión y circunscribe la conducta con un vencimiento.

 Imaginen …