Lola Ridge ( 1873 – 1941 ): Wind rising in the alleys.

Wind rising in the alleys.


Wind rising in the alleys 

My spirit lifts in you like a banner 

  Streaming free of hot walls.

You are full of unspent dreams . . .

You are laden with beginnings . . . 

There is hope in you . . . not sweet . . . 

    acrid as blood in the mouth.

Come into my tossing dust 

Scattering the peace of old deaths, 

Wind rising in the alleys 

Carrying stuff of flame.

——

This poem belongs to the public domain.

Imaginen … el bicho humano. LXXXVI.

Acto LXXXVI – En tercera persona.

Si no supiera que sois apóstatas, no os habría ofrecido el sacerdocio. Profesión lo llama.

No olvidéis que ya os detestaba antes de conoceros. En privado, ahora, porque primero en público.

El bicho humano, nos llama.

 Imaginen …

Imaginen … esta náusea. LXXXV. Críticas a la ‘influencer’ Marina Yers por normalizar la bulimia: ”Me encanta vomitar” – En elplural.com.

Estimada Ángela,

Gracias por tu mensaje. Me has solicitado que te responda en el mismo blog, para poder compartirlo, y así lo hago.

Sí, llegué a conocer a la alumna; fui profesor de su hermana, que ya comenzaba el primer curso de Secundaria.

Como afirmas, en el centro los desórdenes alimentarios son parte del paisaje y diría que los profesores y las profesoras son corresponsables pues, a cambio de no abonar cantidad alguna – aún – por su almuerzo de las 14:30, han de cuidar de que, en el comedor, todos los alumnos y todas las alumnas coman adecuadamente. De encontrase con protestas y/o rechazo han de comunicarlo a los tutores o a las tutoras para que las familias, a su vez, sean informadas. Pero no ocurre: ‘venga, bueno, pero come un poco del otro plato’ o ‘vale, pero mañana todo’ … se escucha regularmente. Y ahí se queda. Un profesor del centro cuenta, sonriendo satisfecho, que hace casi veinte años obligó a un alumno a terminar un plato de pasta, que fue denunciado y llevado a juicio. Evidentemente, se le fue la mano. Pero algo de esto hay entre el personal docente que almuerza en el centro: ‘a ver si me van a meter a mí en un lío por pedirles que se acaben los chícharos’.

Bueno. Aquella alumna, entonces en el último curso de Bachillerato, padecía un trastorno de la conducta alimentaria ( TCA ) y aún necesita tomar medicamentos para poder digerir casi todo alimento.

Comparto un artículo de Cynthia Coiduras Iglesias, publicado hoy en elplural.com: Críticas a la ‘influencer’ Marina Yers por normalizar la bulimia: ”Me encanta vomitar’:

https://www.elplural.com/visto-en-la-red/criticas-marina-yers-normalizar-bulimia-me-encanta-vomitar_270188102

Gracias de nuevo, Ángela, y un saludo.

Imaginen … la permanencia de la corriente. LXXXIV.

Si observan, esta fotografía aquieta agua que manaba de varios surtidores; imagen también el agua que yace. Agua brotada, ida. La identidad imposibilitada. Cerca, detrás diría, la fotografía muestra un águila fijada en piedra. Quienes contemplaren agua y águila unirán un movimiento, una continuidad, de conocer previamente sustancia y ave. Unirán flujo, afirmaría que vitalidad.

Un águila tallada sobre un monumento en un jardín. Percepción de vigor por la piedra prestado. Permanencia de la corriente.

Diaria educación de cientos de visitantes. Siglo XXI: la epidemia que no cesa.

Jardines de Murillo, ciudad de Sevilla. Junio de 2021.

Lord Byron ( 1788 – 1824 ): In the Valley of the Waters.

In the Valley of the Waters.


In the valley of the waters we wept o’er the day

When the host of the stranger made Salem his prey,

And our heads on our bosoms all droopingly lay,

And our hearts were so full of the land far away.


The song they demanded in vain—it lay still

In our souls as the wind that died on the hill;

They called for the harp—but our blood they shall spill

Ere our right hand shall teach them one tone of our skill.


All stringlessly hung on the willow’s sad tree,

As dead as her dead leaf those mute harps must be;

Our hands may be fetter’d—our tears still are free,

For our God and our glory—and, Sion!—Oh, thee.

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This poem belongs to the Public Domain.

George C. de Lantenac – Contra la Excelencia. Imaginen … LXXXI.

Contra la Excelencia.

Una empresa sólo puede ofrecer Educación como producto de mercado. Y en el mercado, todo producto ha de presentarse como no menos que Excelente. La empresa ha de obtener beneficios – es, por ello, empresa -. 

 La Excelencia Educativa es una oferta privada; sus valores, estrictamente singulares: valor, precio, coste. Es, sin embargo, la excelencia educativa ofrecer educación a quienes no pueden acceder a las ofertas de mercado que han de perpetuar las clases sociales en nombre de la Excelencia de valor. 

 Recuerde: si usted no puede acceder a la oferta, usted no es Excelente. Su medida, la de usted, es la de un producto de mercado. También si usted puede acceder. En ambos casos, son ustedes la clasificación – el juicio – desde un despacho.

 Rechácenla.

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 La reproducción del texto de George C. de Lantenac se realiza con el expreso consentimiento del traductor de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, Albert Sans. El título dado a este texto traducido es, al tratarse de un fragmento, una propuesta del propio Albert Sans.