Joachim Schwabing – El sabor de la piedad.

El sabor de la piedad.

El miedo mudó en alivio cuando el torturador descubrió al vampiro asomando el rostro entre las colgaduras. En su lecho de muerte había convocado a la criatura y ésta había acudido. La inmortalidad había acudido. 

 El vampiro habló o enumeró o describió los horrores cuyo ser ejecutador yacía allí agonizante. El alivio mudó en terror cuando comprendió que el vampiro no le evitaría la tierra y los insectos.

 – Ni lo has intentado. Qué podrías ofrecerme.

 El brazo levantado, la mano contraída. 

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© Protegido.

Imaginen … C.

Torturador, violador, maltratador, acosador, abusador, verdugo, asesino: que en tu lecho último irrumpa la incertidumbre y sea ella semilla fecunda en angustia.

George C. de Lantenac, Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth.
Traducción y derechos de la traducción: Albert Sans. El texto se reproduce con su expreso consentimiento.

No obstante, maltratador no aparece en el texto original de George C. de Lantenac; tampoco en la traducción de Albert Sans.

Imaginen … un fantasma prestado. XCVIII.

El propietario de la empresa, durante una de las primeras reuniones, me refirió que su madre acababa de fallecer. Fueron después mis condolencias y las anécdotas y las risas y la emoción entrañada. Fue a continuación que inquirió sobre mi progenitora. En Toledo, viuda y feliz de verse libre de los hijos, pensión y salud quebradiza. Apenas hubo encuentro posterior en cuya conversación no se aludiera a la mamá manchega.

 Imagino ahora que quise acompañarle la soledad con la referencia, que equilibraba su pérdida con una presencia tan similar a la que aludir … 

 Mi amigo Albert lo describe como piedad, como una de las formas del abrazo, pues mi madre alcanzó el fin de sus días veinte años antes de conocer al director del colegio privado.

 Le presté un fantasma que, vivo, hasta esta lectura le ha acompañado.

Imaginen … el logro. XCVII.

En las imágenes, el propietario de la empresa aparece ante su clientela; también ante un escritorio y un micrófono. No lejos de él se observa a un profesor. Escolta, se diría. Los clientes y las clientas, en orden por separación, parecen escuchar el monólogo sobre moral que se les dirige – no imagino este contenido, pues ha sido declarado -. 

 Una disposición muestran las imágenes que declara la medida del logro del centro educativo privado: la aparente irregular distribución de docentes entre la clientela. 

George C. de Lantenac – Un dios temprano.

Un dios temprano.

Un niño levanta un castillo de arena; acabado, pronto observa cómo las aguas de un mar lo reducen a ruina y la esparcen. Otros días verán al niño anudar fatalidad, levantar otros castillos que otras y las mismas aguas derrotarán.

Acaso vuestro dios es un dios temprano. No niego que exista; niego que sepa, sin cuidado de aprendizaje alguno, lo que está haciendo. 

En Ensayo sobre la Muerte de Jesús de NazarethGeorge C. de Lantenac.

Traducción y derechos: Albert Sans ( el texto se reproduce en este blog con su expreso consentimiento ).

Lord Byron ( 1788 – 1824 ): My Soul is Dark.

My soul is dark – Oh! quickly string

    The harp I yet can brook to hear;

And let thy gentle fingers fling

    Its melting murmur o’er mine ear.

If in this heart a hope be dear,

    That sound shall charm it forth again:

If in these eyes there lurk a tear,

    ‘Twill flow, and cease to burn my brain.


But bid the strain be wild and deep,

    Nor let thy notes of joy be first:

I tell thee, minstrel, I must weep,

    Or else this heavy heart will burst;

For it had been by sorrow nursed,

    And ached in sleepless silence long;

And now ‘tis doomed to know the worst,

    And break at once – or yield to song.          

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This poem belongs to the Public Domain.