Imaginen … ad nutum. XCIX.

Es la única libertad que conocen y practican. Es la única libertad que esperan de su clientela. Perpetuad lo que nos ha perpetuado, es una forma de la creencia en la inmortalidad. Es ésta la instrucción: clasismo sólo. Que sea vuestra esencia.

 Ad nutum. Expresión sinonímica del lema del colegio. Privado.

Imaginen … un fantasma prestado. XCVIII.

El propietario de la empresa, durante una de las primeras reuniones, me refirió que su madre acababa de fallecer. Fueron después mis condolencias y las anécdotas y las risas y la emoción entrañada. Fue a continuación que inquirió sobre mi progenitora. En Toledo, viuda y feliz de verse libre de los hijos, pensión y salud quebradiza. Apenas hubo encuentro posterior en cuya conversación no se aludiera a la mamá manchega.

 Imagino ahora que quise acompañarle la soledad con la referencia, que equilibraba su pérdida con una presencia tan similar a la que aludir … 

 Mi amigo Albert lo describe como piedad, como una de las formas del abrazo, pues mi madre alcanzó el fin de sus días veinte años antes de conocer al director del colegio privado.

 Le presté un fantasma que, vivo, hasta esta lectura le ha acompañado.

Imaginen … luces negras. XCIII.

Es una empresa. El centro privado, quiero decir. Que la presencia de niños y niñas, de chicos y chicas, de personal en posesión de títulos universitarios vinculados a la instrucción, no divierta su cuidado: es una empresa.

 Usemos algunas luces negras para revelarla: 

 El director general no tiene pasado alguno como docente.

 Quienes poseen títulos universitarios vinculados a la instrucción aceptan la orientación de aquel que no tiene pasado alguno como docente.

 Treinta períodos lectivos en cinco días, grupos de veinticinco alumnos y alumnas, desafían cualquier compromiso con cualquier preparación individualizada.

 La Excelencia sería inviable sin las horas – no remuneradas, claro – ocupadas en la corrección de tareas y preparación de contenidos, por parte de profesores y profesoras, fuera de aquellas recogidas en un contrato.

 Imaginen …

Imaginen … la llanura de Mecone. XCII.

La llanura de Mecone.

 Comunica Jean-Pierre Vernant que un proverbio griego afirma que la sola posesión de tierras en este llano asegura la riqueza, pues el lugar es ubérrimo y los cultivos y las cosechas no se ven afectadas por condiciones atmosféricas adversas o por malos años. Fue Mecone la llanura donde, una vez, convivieron dioses y hombres.

 Creamos en esta bendición. En llanuras y en jardines altos: en éstos hallamos colegios privados donde, sin importar la añada, los cultivos y las cosechas no sufren aflicción alguna. La riqueza asegurada, así.

 Una diferencia acierto a declarar, no obstante: dioses y hombres aún cohabitan los jardines.

Joachim Schwabing – Cadáveres crecer. Imaginen … LXXXIX.


Recojo aquí, con la autorización expresa del autor, este relato.

Joachim Schwabing – Cadáveres crecer.

 Creo que no se ha repetido. El sueño. 

 Las palabras que voy a escribir son …, quiero decir, … Ya están desleídas las imágenes, sé. La transcripción que sigue es falsa, como toda transcripción. Mi autoindulgencia esbozó que la distinguiera aproximación y que lo intentara.

 Los camiones alcanzan el campo de plantación. 

 De los vehículos descienden, sonrientes, niñas y niños que, apresurándose, acceden al recinto.

 Los camiones parten.

 Tras las rejas tras los cristales en las ventanas, oleosas cabezas de cadáveres aún sonríen. Observan los vehículos.

 Los camiones regresan.  

 Ya recolectada, cargan la añada. 

 Muchas veces he reescrito el texto. Desasosegado, me detengo ahora. Continuaría considerándolo, hasta que el sueño fuera una palabra sola que sólo yo entendiera. Si palabra.

 Es todo.

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