Imaginen … Vis a tergo. CV.

– Miente, …, miente mucho.

 Lo enunció quien con Julian Mathews hubiera trabajado, hasta entonces, unos veinte años.

– Nos dejas. Bueno, seguiré tus pasos en dos años … Julie habrá terminado su último curso para entonces.

 Julian lo declararía ante mí. No supo evitar, antes, sonreír. 

 Cumplido el tiempo de la graduación de la hija, el profesor no abandonaría el centro educativo privado. Una de las imágenes recientemente exhibidas le muestran en pie sobre un peldaño. Vasto, notable, pintado. 

 Disiento, no obstante, de la afirmación de aquel profesor primero: Julian Mathews nunca ha mentido.

Imaginen … el pulso del orden. CIV.


Imaginen un centro educativo, privado, que agrupara a un número de estudiantes no inferior a la cifra de dos mil quinientos. Imaginen ahora que en sus instalaciones, erigidas cara al sol de la Excelencia, apenas se contara un aula con acceso adaptado a personas con diversidad funcional. 

 La Excelencia tiene sus filtros. Éste es otro. 

 Díganlo, no teman: es una depuración. Es ésta su libertad. El rechazo a una niña que precisa de una silla de ruedas para desplazarse es constitutivo. Pero es peor: al menos dos mil quinientas familias creen que una niña que precisa de una silla de ruedas para desplazarse ha de ser purgada. Porque es constitutivo. Cada factura mensual es una cuota de fidelidad para la conservación de la fuente de aquella libertad.

 Imaginen …

Imaginen … Brevedad del fascista. CIII.

Fueron sus palabras:

– Si no pones precio a tus libros, si no los compran, no sabes quién te lee.

 Sorprendida mi percepción en presente, la etiqueta refiere que fue 2008 el año de la grabación. El fascista querría significar cuántos te leen. Nítida su poética: razón de la aprobación y la satisfacción en sociedad, a la ganancia vinculadas. La escritura, así, necesariamente conmovida en tal dialéctica. Es el éxito o no, amigo. Es tu dicha, amiga, lo que está en juego en esta partida de validación con quienes consideres miembros de tu comunidad.

 El fascista ha sido llamado Jefe del Departamento de Lengua. Es él quien promueve los concursos literarios en el centro educativo privado. De nuevo la poética: la aprobación y la recompensa. Honra, sólo, – acaso, pronto, vanidad – en la sanción.

 El fascista se rodea de niños, de niñas, y en sus espectros de gloria se educan. Es el mercado, amigo.

Imaginen … Quehacer de vileza. CII.

Permitís, padres y madres, que las fotografías de vuestras hijas se muestren en la portada de la publicación. Permitís que una empresa o colegio privado se publicite en los resultados de las competiciones participadas por ellas. En los trofeos.

Permitís que, para la empresa o colegio privado, vuestros hijos sean el trofeo.

Qué esperar, sin embargo, de quienes han expuesto a su progenie a la vileza del enfrentamiento y la Excelencia.

Kakoû kórakos kakòn ōón.

Imaginen … un fantasma prestado. XCVIII.

El propietario de la empresa, durante una de las primeras reuniones, me refirió que su madre acababa de fallecer. Fueron después mis condolencias y las anécdotas y las risas y la emoción entrañada. Fue a continuación que inquirió sobre mi progenitora. En Toledo, viuda y feliz de verse libre de los hijos, pensión y salud quebradiza. Apenas hubo encuentro posterior en cuya conversación no se aludiera a la mamá manchega.

 Imagino ahora que quise acompañarle la soledad con la referencia, que equilibraba su pérdida con una presencia tan similar a la que aludir … 

 Mi amigo Albert lo describe como piedad, como una de las formas del abrazo, pues mi madre alcanzó el fin de sus días veinte años antes de conocer al director del colegio privado.

 Le presté un fantasma que, vivo, hasta esta lectura le ha acompañado.

Imaginen … el logro. XCVII.

En las imágenes, el propietario de la empresa aparece ante su clientela; también ante un escritorio y un micrófono. No lejos de él se observa a un profesor. Escolta, se diría. Los clientes y las clientas, en orden por separación, parecen escuchar el monólogo sobre moral que se les dirige – no imagino este contenido, pues ha sido declarado -. 

 Una disposición muestran las imágenes que declara la medida del logro del centro educativo privado: la aparente irregular distribución de docentes entre la clientela.