Imaginen … esta náusea. LXXXV. Críticas a la ‘influencer’ Marina Yers por normalizar la bulimia: ”Me encanta vomitar” – En elplural.com.

Estimada Ángela,

Gracias por tu mensaje. Me has solicitado que te responda en el mismo blog, para poder compartirlo, y así lo hago.

Sí, llegué a conocer a la alumna; fui profesor de su hermana, que ya comenzaba el primer curso de Secundaria.

Como afirmas, en el centro los desórdenes alimentarios son parte del paisaje y diría que los profesores y las profesoras son corresponsables pues, a cambio de no abonar cantidad alguna – aún – por su almuerzo de las 14:30, han de cuidar de que, en el comedor, todos los alumnos y todas las alumnas coman adecuadamente. De encontrase con protestas y/o rechazo han de comunicarlo a los tutores o a las tutoras para que las familias, a su vez, sean informadas. Pero no ocurre: ‘venga, bueno, pero come un poco del otro plato’ o ‘vale, pero mañana todo’ … se escucha regularmente. Y ahí se queda. Un profesor del centro cuenta, sonriendo satisfecho, que hace casi veinte años obligó a un alumno a terminar un plato de pasta, que fue denunciado y llevado a juicio. Evidentemente, se le fue la mano. Pero algo de esto hay entre el personal docente que almuerza en el centro: ‘a ver si me van a meter a mí en un lío por pedirles que se acaben los chícharos’.

Bueno. Aquella alumna, entonces en el último curso de Bachillerato, padecía un trastorno de la conducta alimentaria ( TCA ) y aún necesita tomar medicamentos para poder digerir casi todo alimento.

Comparto un artículo de Cynthia Coiduras Iglesias, publicado hoy en elplural.com: Críticas a la ‘influencer’ Marina Yers por normalizar la bulimia: ”Me encanta vomitar’:

https://www.elplural.com/visto-en-la-red/criticas-marina-yers-normalizar-bulimia-me-encanta-vomitar_270188102

Gracias de nuevo, Ángela, y un saludo.

George C. de Lantenac – Contra la Excelencia. Imaginen … LXXXI.

Contra la Excelencia.

Una empresa sólo puede ofrecer Educación como producto de mercado. Y en el mercado, todo producto ha de presentarse como no menos que Excelente. La empresa ha de obtener beneficios – es, por ello, empresa -. 

 La Excelencia Educativa es una oferta privada; sus valores, estrictamente singulares: valor, precio, coste. Es, sin embargo, la excelencia educativa ofrecer educación a quienes no pueden acceder a las ofertas de mercado que han de perpetuar las clases sociales en nombre de la Excelencia de valor. 

 Recuerde: si usted no puede acceder a la oferta, usted no es Excelente. Su medida, la de usted, es la de un producto de mercado. También si usted puede acceder. En ambos casos, son ustedes la clasificación – el juicio – desde un despacho.

 Rechácenla.

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 La reproducción del texto de George C. de Lantenac se realiza con el expreso consentimiento del traductor de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, Albert Sans. El título dado a este texto traducido es, al tratarse de un fragmento, una propuesta del propio Albert Sans.

Imaginen … la contingencia absoluta. LXXVIII.

En realidad, secuenciados los elementos plan de un crimen, ejecución de un crimen, investigación policial y justicia, la policía siempre aparece cuando ya se ha dado un cadáver. El viviente necesita, como verdad del diario quehacer, la seguridad de la justicia como verdad del diario quehacer. Parte del mecanismo, es la justicia una aspiración sólo. Y es la solidez de la aspiración aquella seguridad.

Si este mi cuerpo no ha aparecido, aún, sin pulso en una calle, es porque un plan no ha sido ejecutado. Mas puede serlo. Y entonces la policía aparecerá cuando sea puesta en aviso. Y la justicia habrá sido una aspiración que quien ha ejecutado el crimen ha secuenciado en primer lugar.

Imaginen

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Extraído de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, de George C. de Lantenac, en traducción de Albert Sans. Su reproducción en este blog se hace con el consentimiento expreso del traductor, cuyos derechos de autor están registrados.

Albert Sans – La casa en el valle.

 Texto inédito del escritor Albert Sans, La casa en el valle.

 Publicado en el blog albertsansblog.wordpress.com con su expresa aprobación; promocionado por mí en este blog por su obvio desconocimiento.

 Y ya que estoy …

Obras de Albert Sans aparecidas en bubok.es, español.free-e-books.net, lulu.com, albertsansblog.wordpress.com and albertsans.over-blog.com:

Los faros iluminaban

Andante moderato

Hostil 

George C. de Lantenac

Humedad y orín

Narración del tiempo

Cerrado

Corpus en exégesis trina

Aitía: el suicidio.

 

Aitía: el suicidio.

Jehová disipó la presunción de la omnisciencia. Fue el Cristo y supo sólo entonces que ser hombre es horrible. Fue así que inclinó su pasos hacia la detención del pulso y del hálito. Manual del suicidio. Pero aceptó la tortura.

Huyó.

En la Cruz, el hombre emocionó abandono y a su través Jehová mostró su humanidad: mintió para mover a piedad hacia Él, y, por Él, hacia los hombres.

 

George  C.  de Lantenac, Ensayo sobre la muerte de Jesús de Nazareth. Traducción de Albert Sans; texto reproducido con su expreso consentimiento.

 

 

George C. de Lantenac – Racismo, Xenofobia: la autoestima dañada.

 

Racismo, Xenofobia: la autoestima dañada.

 

Lo afirmo: es el Racismo una incredulidad y su indignación. Quien a ese término se refiere, reconoce la pertenencia de cualquier ser humano a la especie humana; mas rechaza que así sea: cómo puede aquél de quien afirmo que difiere de mí integrar la misma Raza que yo. Donde la percepción de la diversidad se ha establecido – educado – previamente. ¿ Es entonces el Racismo el rechazo de la diversidad dentro de misma Raza ? El Racismo es el rechazo a la propia Raza por producir diversidad, es un rechazo al ser humano como especie. Pero, ¿ cómo renunciar a esta pertenencia sin anonadarse ? Se hace relevante la diversidad mas para tratarla como diferencia y como excluyente – lo que atraería otra clasificación –. Así, ocultos tras sí mismos, quienes pueden ser referidos al término Racismo resemantizan la pertenencia para clasificar a los sólo divergentes individuos humanos fuera de la Raza.

Identificar Raza y Estado es el siguiente paso: la no pertenencia a la Raza vale no pertenecer al Estado. El extranjero no pertenece, así, a la especie humana. La Xenofobia reencarna aquel rechazo de la propia Raza transfigurado ahora en otra exclusividad de los términos.

 


 

 La reproducción del texto de George C. de Lantenac se realiza con el expreso consentimiento del traductor de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, Albert Sans. El título dado a este texto traducido es, al tratarse de un fragmento, una propuesta del propio Albert Sans.

Purdah IV – Imaginen … XLV.

¿ Recuerdan a la mujer que fue el centro de la narración en tres textos anteriores ?

¿ Recuerdan también aquella comunidad de conciencia ? Imaginen ahora, y entre sus miembros, arraigando como la esperanza de un resarcimiento, este desasosiego: quienes en la empresa ocuparan puestos de responsabilidad tales que les permitieran asistir a reuniones, habrían de, al menos, sospechar, que aquellos empleados y aquellas empleadas sin acceso a las reuniones habrían llegado a saber del libro de estilo privado de la empresa.

Mas imaginen que voces de varios miembros de la comunidad de conciencia se hicieran oír:

– No nos delatemos. Ni siquiera apenas. El riesgo para muchas familias es suficiente convicción para no hacerlo. La humillación que sentimos al conocer el contenido de sus reuniones se equilibra con su desconocimiento de este hecho.

– Parece un argumento del miedo a través del pseudo-argumento de un orgullo ficticio.

– Así arguye la supervivencia.

– Así arguye la supervivencia.

Imaginen que, de esta forma, el desasosiego hubiera sido persuadido en absoluto. O no. Imaginen que un miembro de la comunidad de conciencia resolviera que no solamente fuera sospechado su conocimiento de los contenidos de aquellas reuniones exclusivas por quienes a ellas por jerarquía acudieran.

Imaginen.

Purdah III – Imaginen … XLIV.

¿ Recuerdan a la mujer que fue el centro de la narración en dos textos anteriores ?

Imaginen el edificio que a aquella empresa representara. Imaginen a sus empleados y empleadas en tránsito por su interior, sus encuentros resolviéndose en una mirada brumosa, en un movimiento de cabeza, en una cortesía encriptada. Imaginen que entre los empleados y empleadas existiera una jerarquía, digamos del tipo que permitiera o prohibiera la asistencia a una reunión.

Imaginen ahora entre aquellos trabajadores y aquellas trabajadoras a quienes, por aquella jerarquía, se determinaran en funciones subordinadas. Pero que sus miradas, sus movimientos de cabeza, su cortesía, hubieran alterado su cualidad o el código de su significación en el encuentro con quienes, por aquella jerarquía, pudieran ser convocados a reuniones. He aquí, diríase, el motivo: los trabajadores y las trabajadoras en tal edificio de tal empresa habrían recibido y escuchado los registros sonoros que la mujer que fue el centro narrativo de los dos textos anteriores habría recogido en su dispositivo telefónico, mentidamente desconectado, durante su asistencia a aquella reunión; registros sonoros compartidos apenas un día después del acontecimiento donde lo original sonoro se produjera.

Imaginen finalmente a los empleados y empleadas jerárquicamente en relación de subordinación convocando y asistiendo a sus propias reuniones: creando una comunidad de conciencia, desconocida …

… Aún.

Purdah II – Imaginen … XLIII.

Purdah II.png

¿ Recuerdan a la mujer que fue el centro de la narración en el texto anterior ?

Imagínenla en un área de descanso en aquel edificio de aquella empresa, en un sillón sentada, observando a quienes también habrían acudido a tal espacio recreativo y por su lado transitaran o a ella dirigiesen un saludo o en círculo pasearan frente a un ventanal, un tranquilizador vaso de plástico en la mano.

Ha de saberse.

Ha de saberse.

Ha de saberse.

Ha de saberse.

Ha de saberse.

Ha de saberse.

Se repetiría.

Va a saberse.

Y se sabría.

 

Purdah I – Imaginen … XLII.

Imaginen una empresa. Imaginen una reunión en una sala del edificio que la representara. Imaginen que, tras tomar asiento, quienes allí hubieran sido convocados y convocadas procedieran a silenciar sus dispositivos telefónicos para así anular cualquier posible perturbación. Imaginen ahora que, tras ello, quienes allí estuvieran, procedieran a introducir sus dispositivos telefónicos en bolsillos o carteras o bolsos por el tiempo que la reunión fuera a durar.

Mas imaginen que una de las asistentes a la reunión no hiciera acto de ese último paso – probablemente anunciado – y depositara el dispositivo telefónico sobre la mesa que marcaría el centro de la sala. Y más: imaginen que el dispositivo telefónico no hubiera sido tan sólo silenciado – como probablemente hubiera anunciado – sino que la aplicación Grabadora de voz hubiera sido activada para secretamente registrar las palabras, las intervenciones de la personas allí congregadas.

Imaginen a la mujer asistente desconcertada en el transcurso de la reunión ante los contenidos y las opiniones expresadas y ante las decisiones y las conclusiones resueltas; desconcertada en el contraste con lo defendido en el libro de estilo de la empresa. Libro de estilo que sería público. Imagínenla descubriendo que habría otro libro de estilo, privado, que sería la esencia del libro público. Y que la lealtad al libro público ha de pasar primero por la lealtad al libro privado. 

Imaginen finalmente a la mujer que habría asistido a la reunión observando señaladamente el dispositivo telefónico ante sí, …, en él gestándose los archivos sonoros como en una víspera de alumbramiento.

Como en una víspera de Revelación.