Imaginen … este perfil de aire. LXXXIII.

La voz llega desde lejos, nítida, sin embargo, en la relajada pronunciación. 

– El título ya te lo dice … Ocnos … ¡ Maricón !

 La voz termina, no las resonancias, pues son anteriores al profesor de quien proviene y que son un triunfo sobre él y su ficción de lo inédito o propio.

 Imaginen …

Ciudad de Sevilla. Junio de 2021.

George C. de Lantenac – Contra la Excelencia. Imaginen … LXXXI.

Contra la Excelencia.

Una empresa sólo puede ofrecer Educación como producto de mercado. Y en el mercado, todo producto ha de presentarse como no menos que Excelente. La empresa ha de obtener beneficios – es, por ello, empresa -. 

 La Excelencia Educativa es una oferta privada; sus valores, estrictamente singulares: valor, precio, coste. Es, sin embargo, la excelencia educativa ofrecer educación a quienes no pueden acceder a las ofertas de mercado que han de perpetuar las clases sociales en nombre de la Excelencia de valor. 

 Recuerde: si usted no puede acceder a la oferta, usted no es Excelente. Su medida, la de usted, es la de un producto de mercado. También si usted puede acceder. En ambos casos, son ustedes la clasificación – el juicio – desde un despacho.

 Rechácenla.

——

 La reproducción del texto de George C. de Lantenac se realiza con el expreso consentimiento del traductor de la obra Ensayo sobre la Muerte de Jesús de Nazareth, Albert Sans. El título dado a este texto traducido es, al tratarse de un fragmento, una propuesta del propio Albert Sans.

Imaginen … Sin personificación no hay miedo. LXXX.

Más de una década ha que permanece, no adverso al retiro, mas sí a sus semas connotadores. 

 Afirmaría que sólo dos motivaciones acuerdan la continuidad de vuestro dador de recta: la deteriorada confianza que alguna vez se ha dicho tener en vuestras capacidades no docentes y la descreencia primera en el proyecto, pues ha imaginado que su ausencia retirará, agente, la pantalla y en los haces de luz sin destino de la linterna mágica se mostrará que es sólo un mecanismo y, su ruido, lo latente.

 Bueno, también teme al tiempo. Al. Sin personificación no hay miedo. Pues imagina también un arquetipo de consecución y hacia él calcula dirigirse para equilibrar lo inevitable muerto. En la desesperación que espera se cierra su dialéctica.

 Afirmaría ahora que sólo hay una motivación, ido ya en la pérdida anticipada.

 Añadan otro círculo a su infierno.

Invidia.

Invidia recoge los textos clasificados como Imaginen … en joaquinplana.wordpress.com y numerados de LXI a LXX. El volumen contiene, además, cinco haikús puros no aparecidos hasta ahora.

Descarga segura y gratuita:

https://www.bubok.com.ar/libros/266675/Invidia

https://www.tuslibros.com/ebook/Invidia

Invidia es el quinto volumen de la serie Imaginen …, a la que también pertenecen las obras Cueva de Ilotas Exánimes, Extenuación por la Implacable Sosa, Purdah y La piedra de Heráclea.

Imaginen … el sueño. LXX.



Me has escrito que, tras descubrirte, usó a su familia para evitarse un saludo. En una calle de Siviglia. Bueno, Julian Mathews es un hombre con un plan o con la imagen de un plan o con la creencia en un plan; su emoción lo hace ser percibido lógico – tan poderosa en justificación que es límpida obviada -. De la misma matriz, el sueño.

El enigma de Julian es la proyección de la imagen del enigma de Julian. Sólo.

Que lo ocurrido no te impida dormir, como a él se lo impide.

Imaginen … el cimiento de un proyecto. LXIX.


Yo no desconocía que desde la recientemente construida prolongación de la base de operaciones se dominaba una extensión apenas visualmente estorbada. Desde donde nosotros nos encontrábamos se observaba la barata estructura de cristal y metales. Fue allí que comuniqué la noticia al mendaz profesor; pronunciadas las palabras, el educador levantó la cabeza y, frunciendo el entrecejo, miró hacia el mísero compartimento allá en el segundo piso del edificio central; segundos después, me arrastraba fuera de cualquier percepción desde él.

La recelosa criatura me saludó fría y humanamente por última vez y, compasivo, me alejé de ella. De ésa cuya pronunciación de consonantes le negaría selectiva ser inquilina de despacho.

Me alejaba del cimiento del proyecto.